La Ruta del Agua: Pilares, Pozos y Fuentes

06920 Azuaga, Badajoz

Constituyen referentes de la memoria colectiva de muchos ciudadanos.

Como abrevaderos para ganado y animales, hacia los que confluyen varias calles del casco antiguo de Azuaga. Con imágenes de mujeres con las “paneras” y los “batieros” para lavar la ropa, como aquéllas que en alarde de equilibrio, portaban sobre las rodillas de telas colocadas sobre sus cabezas, los cántaros de agua, para la vida diaria.

Figuran como espacios emblemáticos cargados de significado para la población de Azuaga.

A continuación conformamos una Ruta del Agua, con un recorrido, además por las calles que componían los barrios árabe y judío de Azuaga. A la izquierda, Plano con su ubicación.

1842-1844

El Pilar Nuevo se sitúa junto al camino que conduce a Granja de Torrehermosa. Consta de dos pilares de planta alargada, siendo mucho más estrecho el situado en el extremo más abajo. 

A diferencia de los demás pilares, en el pilar Nuevo los brocales se construyen con sillería de granito. Presenta como particularidad un elemento vertical rematado con frontón, situado en el centro de uno de los lados mayores del primer pilón. 

Existen otros dos cubos de menores dimensiones: uno junto al pilar y otro a modo de rebosadero. Todos estos elementos están encalados.

Anterior a 1842.

Está situado al final de la calle Nueva. También dispuesto a la salida del núcleo urbano pues era utilizado hace décadas por el ganado cuando se disponía a salir o entrar del pueblo. El abrevadero presenta unas amplias dimensiones para intentar acoger el mayor número posible de cabezas de ganado.

1883

El agua de esta fuente está calificada como de agua gorda, es por ello por lo que solía emplearse para regar al igual que se hacía con el agua del Pilar Viejo. Está localizado en la confluencia de las calles Ollero, Viriato y Córdoba.

Anterior a 1886.

El Pilar de los Borrachos o de los Burros está situado al final de la Calle Sevilla. Se trata de una construcción de planta alargada, que consta de solos dos elementos: uno vertical (el pilar) y otro horizontal (el cubo o pilón). El pilar situado en el extremo más alto, remata con frontón, mientras que en el cubo el elemento más significativo es el brocal ejecutado con ladrillos macizos achaflanados de un formato mayor que el actual y colocados a sardinel. Las aguas rebosan libremente por una hendidura situado en el extremo inferior del cubo. Toda la construcción está encalada. 

1873-1874

El Pilar del Pocito está situado al final de la Calle Sevilla, a continuación del Pilar de los Burros y junto al Arroyo de Cagancha. 

Consta de los elementos básicos: el pilar (vertical) y pilón (horizontal), que finaliza en una pequeña abertura, como rebosadero para el agua. 

La construcción está encalada totalmente.

El Pozo es un aljibe que forma una galería cubierta por falsa bóveda de mampostería en sucesiva aproximación de las hiladas de piedra, al que se baja por un graderío de 25 peldaños. 

El arco de entrada, elíptico, sobre el que pisa el firme del terreno, es de ladrillos. 

Fue construido en el periodo de dominación musulmana, concretamente en el almohade, siglos XII y XIII.

Se encuentra situado en la plaza del mismo nombre, entre las calles Carrera y Hernán Cortés, al sur de la población.

Su mayor atractivo reside en la plaza donde se ubica, ya que la estructura en sí del pozo ha sido muy remodelada.

Situada al sureste de la población y dentro del casco urbano. Por su tipología constructiva a base de gradas, ladrillos y bóvedas, es similar a otras fuentes de fuerte huella árabe, pero en realidad el origen de la fuente es romano. Consta de un recinto amplio cuyo desnivel con el exterior se salva mediante once escalones de ladrillo; una vez se han bajado éstos aparece un pilón rectangular de cantería que ofrece la particularidad de acoplar sus sillares a ranura y lengüeta. El caño surge de un muro de ladrillos decorado con un arco ciego de medio punto.
Las aguas de esta fuente llamaban la atención por su salubridad para las personas débiles de estómago. Con la llegada del agua corriente pierde su utilidad y es en el año 1984 cuando se decide realizarle reformas.

Sus aguas son delgadas y cristalinas. A principios del Siglo XX la gente iba a lavar porque era pública y los lavaderos privados. El lavadero central se ve blanco y en él hay piedras que simulan los batieros. La Fuente se restauró en 1980.

Hasta allí iban muchas personas, sobre mediados del siglo pasado, a pasar un día de campo, destacando la fecha de las tradicionales “Pascuas de Hornazos”. Sus aguas tenían el poder de “disipar las piedras de la orina”, según un geógrafo de Carlos III, llamado Tomás López.

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